Pues era el vehículo de mi abuelo, al cual tenía mucho cariño, sin poder conducir, el hombre bajaba solo a arrancarlo y a verlo, mientras disfrutaba del olor a gasolina. Le quedaba poco de vida, y decidido dármelo antes que a sus hijos, porque él decía que iba a cuidarlo igual o mejor que él, a cada modificación iba a enseñárselo, su cara era un poema,lo cual solo me duró 3 meses porque falleció, a día de hoy sé que sigue viéndolo como lo modifico pero desde el cielo.
— Roberto Bautista ajenjo —




Ficha Técnica
Ford Orion
1993