En una mañana fresca de Madrid, giraste la llave de tu MG TF 135. El K-Series despertó, vivo, esperando su temperatura justa. No lo apresuraste; lo entendías. En el puerto, mientras la aguja subía, sonreíste. No era preocupación, era respeto. Sabías que no conducías solo un coche, sino un futuro clásico. Y que algún día, cuando fuese historia, también contaría la tuya.
— David Marti —




Ficha Técnica
MG TF
2000